El otro día leía algo que me llamó la atención, antes de empezar el rodaje de Transformers, la nueva película de Michael Bay, en plena pre-producción, ya se había anunciado el día del estreno de la misma, más o menos con dos años de antelación. El 4 de Julio de 2007, una fecha señalada en EE.UU. día de su independencia, y, siendo una película en la que los estadounidenses salvan, de nuevo, al mundo parece la fecha indicada.
Siempre fue importante la época en la que las películas se estrenaban, además, al espectador le daban una pista de qué tipo de películas había en el cine, el verano siempre trae películas lijeras, más bien de adolescentes, en otoño se suelen estrenar las películas que están dirigidas a ganar un oscar, en navidad películas infantiles... y así, generalizando (aunque no me guste) podemos hacer un mapa de los estrenos.
Las estadísticas lo mueven todo, y el hecho de que se mida el número de espectadores en el primer fin de semana ha hecho que la guerra de los estrenos se reproduzca, así, cada compañía programa con detenimiento qué fin de semana estrenar, evidentemente es más importante estrenar el 4 de Julio que cualquier otro fin de semana del año. Además aparece la guerra por reservar los fines de semana, sería un desastre para una productora mediana estrenar el mismo día que Harry Potter, por ejemplo.
Cosas de la industria, y de las estadísticas.
Últimos comentarios